SINOPSIS
En un país lejano una mujer está pariendo, dos hombres esperan afuera para llevarse al bebé. Nacen gemelos, un varon y una nena. Los hombres se llevan al varón mientras la obstetra logra esconder a la nena (Rosa) en un bolso. Veinte años después en Buenos Aires Rosa encuentra a su hermano que vive en Milán con su nueva familia. Y viaja hacia allí para encontrarlo después de haberlo contado por email su pasado, el absurdo de la separación, la muerte prematura de su verdadera madre. Javier no le puede creer pero la duda se insinúa. Su vida, su seguridad, sus afectos se derrumban. Encuentra a Rosa, que le muestra fotos, documentos, la sigue a Barcelona, donde en un centro de análisis de DNA pueden certificar su parentela, y allí vive la obstetra que los ayudó a nacer.

FIGLI/HIJOS es la continuación natural de Garage Olimpo. Es la historia de los hijos de desaparecidos nacidos en los campos de concentración y adoptados ilegalmente por familias de militares que no podían tener hijos. Esos hijos son hoy hombres y mujeres de 22/25 años que no saben que son hijos de desaparecidos. No saben que las personas con quienes crecieron podrían haber sido en cierta forma responsables, inclusive, de la muerte de sus padres. Fue un plan sistemático, el último crimen de la dictadura, concebido científicamente. Mucha gente bienpensante dice: “A estos jóvenes hay que dejarlos en paz, no turbar su tranquilidad familiar”. Yo digo en cambio que no se puede vivir una intimidad profunda y sincera con este tipo de familias. Estos jóvenes viven con un malestar permanente cuyo origen no conocen. Cuando descubren la verdad y entonces su identidad, comienzan a recorrer el camino de la liberación. Se estima que en Argentina entre el 76 y el 82 los niños desaparecidos después del nacimiento fueron alrededor de 500, y los casos denunciados son solo 250. 72 fueron encontrados vivos, 8 fueron encontrados muertos en cementerios clandestinos, 4 prefirieron quedarse con las padres apropiadores, aún sabiendo el fin de sus verdaderas madres. Durante los años en que desaparecieron miles de opositores, entre los militares había listas de espera para tener un niño o una niña de las mujeres que parían en la clandestinidad. Estos chicos eran botín de guerra, tabla rasa. Los habrían criado como los “verdaderos hijos de la patria”.